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Ser feliz no es tan complejo

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Nos han dicho que la felicidad no se puede comprar y sin embargo pareciera que hay muchas cosas en el mercado que prometen hacernos más felices. El punto de la felicidad es dejar de verla como una meta específica inasequible y bajarla más a la realidad y a lo cotidiano.

Hay hábitos comprobados que aumentan las endorfinas, que nos hacen sentir más en paz y que muy probablemente nos pueden dar plenitud y bienestar, e impulsar este bienestar hace más propicio que estemos en armonía y en sintonía con la felicidad.

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El ya muy conocido dato sobre el ejercicio es más que correcto: practicar algún deporte dispara nuestras endorfinas y eso nos da felicidad. Busca una actividad sencilla, que te guste y que no implique sufrimiento. No corras si odias correr. Si amas bailar hazlo de manera regular, si no te gusta moverte mucho busca algo más sedentario dentro del ejercicio como usar una elíptica mientras ves la televisión.

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Agéndate tiempo en la naturaleza, está comprobado que mientras estamos en contacto con ella somos más felices. Haz una caminata por un parque, intérnate en un parque ecológico, sal de la ciudad en donde vives… Busca estar desconectado de vez en cuando y conéctate con ese espíritu de soledad y aventura que puede traer una caminata con nadie más, que los árboles.

Por otro lado el agradecer hace que abramos los ojos y podamos darnos cuenta lo afortunados que somos. Agradecer te obliga a contar lo que si tienes, de los que gozas, puede ser salud, familia, un trabajo que aunque no te encante te ayuda a mantenerte o tal vez a viajar. Si empiezas a agradecer todos los días, te darás cuenta de lo que a veces no valoras y que está en tu día a día.

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Hacer un ritual por las mañanas, de cosas que nos encantan ayudan mucho a impulsar la felicidad. El tono en el que empezamos el día, afectará el resto de la jornada. Si comienzas haciendo cosas que amas es mucho más probable que sonrías durante el día más de una vez. Tener una razón para levantarse de la cama también es algo que necesitas impulsar. ¿Qué te gustaría hacer por las mañanas? Levántate unos minutos antes y toma un café delicioso, lee una revista o un libro, ve videos musicales, pinta, pruébate ropa frente al espejo, riega tus plantas. El punto es hacer algo que no tenga que ver con empezar la rutina, sino alguna actividad que disfrutes y que le puedas dedicar 15 minutos.