SALUD

La belleza a través del tiempo

El término de belleza es difícil de definir ya que su significado y representación es cambiante, dependiendo del tiempo-espacio en que se refiera. Aristóteles decía que la belleza era la armonía y la proporción de las partes con el todo. Así que, podríamos basarnos en esa descripción para entender lo que era bello en cada época de la historia de la humanidad. Remontémonos a la antigüedad, en Egipto, el embellecimiento era principalmente para los hombres religiosos y cuando se trataba de las mujeres era por función médica. Avanzando en el tiempo, en la Grecia antigua se referían a la belleza como la perfección de las propiedades, pero no precisamente al cuidado del cuerpo.

En la Edad Media, el cabello rubio, rizado y la tez muy blanca eran parte de los cánones de belleza de ese entonces, además de una frente ensanchada y brillante. Llegado el renacimiento, los grandes artistas fueron quienes plasmaron la definición de belleza en sus diversas piezas, en las que por lo general las mujeres debían tener tres elementos blancos: la piel, los dientes y las manos; tres rojos: labios, mejillas y uñas, por último, tres negros: ojos, cejas y pestañas. La belleza barroca sigue canonizada por las rubias de piel casi transparente, pero se empieza a ver el maquillaje con lunares postizos y el colorete que hoy conocemos como blush. En los comienzos del siglo XVIII una mujer que era considerada bella tenía cintura angosta gracias al corsé, caderas anchas, brazos anchos, tobillos finos, manos alargadas y boca pequeña.

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El siglo XIX llegó el baño como innovación en la sociedad, este hábito fue el distintivo entre la burguesía y el proletariado. Un siglo más tarde, con la expansión de las revistas, las mujeres se olvidan de los cánones de belleza para enfocarse a los movimientos sociales y políticos; sin embargo, la figura que buscaban era el de un vientre plano, pechos pequeños y hombros anchos. Es hasta 1919 que se introducen las cirugías estéticas, popularizándose el lifting y en los salones de belleza, la depilación de axilas con la llama de una vela. Y casi 10 años después, Coco Chanel llega a revolucionar el mundo mostrando piel bronceada y trajes de baño que dejaban ver las piernas. A partir de ese momento, las pieles cobrizas y el esmalte de uñas se vuelve popular entre los estereotipo de belleza.

Para 1935 la belleza ideal era al lucir rubios platinados y cabello ondulado, labios carnosos y cejas altas en arco, alguna de los íconos de ese estilo fue Marilyn Monroe. En los 80, la mujer se lanza al mundo ejecutivo y la belleza se convierte en un reflejo del grupo urbano al que pertenece y una década después, la sociedad estereotipó la belleza como algo natural y en equilibrio, pero siguiendo el “coeficiente de atracción física”: el famoso 90-60-90.

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Hasta hace unos años, una mujer bella era distinguida por tener piel suave, ojos grandes, curvas y labios carnosos, pero hoy en día las empresas de belleza consideran que ya no basta una cara bonita, ahora es más importante la personalidad y el carisma; en cuanto al físico, el busto pequeño regresa con el abdomen plano pero fit.

La belleza es algo transitorio, nunca queda estático, lo que hoy conocemos como “bello” en unos años tendrá sus variaciones hasta llegar a un cambio total.